Si te resuena, no te compres un curso todavía. Hacé esto:
Uno. Elegí una sola decisión que repetís todos los días y que te genera fricción. No la más importante: la más repetida. Dónde dejás las llaves, cómo decidís qué comer al mediodía, cuándo chequeás el mail por primera vez.
Dos. Definí una regla única. No una política de 15 puntos. Una regla. "El mail se abre después de las 10." "El almuerzo lo elijo la noche anterior." "Las llaves van al bowl de la entrada, siempre."
Tres. Hacela por una semana. Si funciona, queda. Si no, ajustás. Eso es un sistema. Lo acabás de construir en menos tiempo del que tardás en ver un reel motivacional.
Repetilo cada semana con otra decisión. En 52 semanas tenés infraestructura, no inspiración. Y la infraestructura, a diferencia de las ganas, no se te va un miércoles a la tarde.
Meer está promocionando su libro How to Be Good at Life (Penguin Random House en EE.UU., Pan Macmillan en UK, sale en octubre) y regala su curso Year of Systems a los primeros 5.000 que pre-ordenen. No es el punto del artículo, pero es honesto mencionarlo: el tipo que dice "no necesitás más inspiración" está vendiendo un sistema, no una chispa. Y eso, al menos, es coherente.