Un cliente me mostró su calendario editorial la semana pasada. Cuarenta piezas al mes. Tips, listas, cómo-hacer, guías. Todo impecable. Todo útil. Y todo, absolutamente todo, olvidable.
Le pregunté qué idea quería que el mercado no pudiera dejar de repetir sobre él. Silencio. Después de dos años publicando, no tenía una.
Ese es el problema central del marketing de contenidos en 2026. Nos obsesionamos con la utilidad como si fuera un foso competitivo. No lo es. La utilidad es el piso, no el techo.