Dopamina. Es la molécula de la anticipación, no del placer. Te empuja hacia la recompensa antes de que llegue. Problema: la dopamina barata (scroll, azúcar, likes) te deja seco para la dopamina cara (terminar un proyecto, entrenar, escribir). Si vaciás el tanque en pavadas, no te queda nada para lo que importa.
Serotonina. El químico del estatus y la calma. Sube cuando sentís que avanzás, cuando te reconocen, cuando el sol te pega en la cara. Sin serotonina, todo se siente cuesta arriba aunque estés ganando.
Oxitocina. La hormona del vínculo. Un café con alguien de confianza puede hacer más por tu productividad que tres horas de Notion. No es soft: es infraestructura emocional para trabajar con otros sin fricción.
Cortisol. El enemigo silencioso. Es útil en dosis cortas (deadline, alerta), pero crónico te come la memoria, el sueño y la creatividad. La mayoría de los profesionales vive con cortisol alto y lo llama "estar enfocado".
Endorfinas. Las que aparecen después del esfuerzo físico. Caminar, entrenar, mover el cuerpo. Son el reset natural del sistema nervioso. Sin endorfinas, el cerebro se queda sin válvula de escape.
Testosterona. No es solo tema masculino. Es la química de la acción, la competencia sana y la decisión. Sube con entrenamiento de fuerza, victorias chicas y desafíos asumidos.