Es 2026. Cualquier persona con cero experiencia en programación abre Cursor, Lovable o Bolt, describe lo que quiere en tres oraciones y recibe una app funcional en minutos. Yo lo hice. Varios amigos también. La barrera de entrada colapsó.
El problema no es el primer prototipo. Es lo que pasa cuando ese prototipo tiene que vivir más de una semana.
Porque la IA, cualquier modelo, incluso los más caros, es una sartén. No es un chef. Calienta, cocina, te da algo. Pero no sabe si el punto está bien. No sabe si la sal que le pusiste es suficiente. No sabe distinguir entre un bife jugoso y un carbón con dos ramitas de romero arriba.
Y lo peor: te lo entrega con una confianza absoluta. "Acá está tu medium-rare, jefe." Y vos, si no sabés cocinar, te lo creés.