Cuando armás tu primer skill bundle, los errores más típicos no vienen de la sintaxis YAML, sino de asumir que Hermes conoce tus skills por el nombre que vos les diste. El YAML es estricto: si en el archivo del skill el nombre tiene un guión o un espacio y en el bundle escribiste el nombre de otra forma, el comando no va a encontrar nada. Otro clásico: olvidarte de la ruta. Los skills tienen que estar en ~/.hermes/skills/ y los bundles en ~/.hermes/skill-bundles/. Si moviste archivos de carpeta, el bundle puede cargar pero después fallar en la primera skill.
También es frecuente que el campo `instruction` quede vacío, sobre todo cuando copiás la estructura de memoria. Ese campo es lo que hace que el agente se comporte distinto con cada bundle. Si no le das una instrucción clara —por ejemplo, 'Revisá el código con foco en seguridad y devolvé un resumen en español rioplatense'—, el resultado va a ser genérico y probablemente no te ahorre los dos minutos que querías ahorrar. Ponete a pensar qué contexto repetís cada vez que hacés la tarea a mano: eso va en `instruction`.
La forma más rápida de evitar estos problemas es probar el bundle apenas lo creás. Ejecutá el slash command en una conversación de prueba y fijate si carga las skills y si la instrucción se aplica. Si algo falla, revisá los logs (`hermes logs`) y compará los nombres exactos de los archivos de skills. Y cuando ya funcione, actualizá el bundle cada vez que cambies un skill o un paso del workflow: un bundle desactualizado es peor que no tener bundle, porque te da falsa confianza. Así, en dos o tres usos, lo vas a afinar y va a quedar como un atajo sólido.