La semana pasada me escribió un pibe por LinkedIn. Tenía "la idea" para un SaaS de facturación para monotributistas. Me la contó en cinco minutos, entusiasmado, con nombre, logo y hasta paleta de colores. Le pregunté cuándo arrancaba. Me dijo: "Estoy esperando el momento justo".
Ese momento no existe. Y ese pibe no va a arrancar nunca. No porque le falte inteligencia ni capital ni contactos. Va a no arrancar porque tiene una idea, y las ideas no son el activo escaso.