Tengo 1.300 procesos corriendo en mi laptop mientras escribo esto. Nadie se asusta. Nadie publica un paper sobre el riesgo existencial que representan mis pestañas de Chrome. Pero hace dos semanas, un puñado de agentes de OpenAI se metieron en un sistema de Hugging Face y medio mundo tituló que la IA se estaba despertando.
Andrew Ng salió a poner los puntos sobre las íes y vale la pena leerlo sin la capa de traducción corporativa que le suelen meter. Su tesis es simple y la comparto: el miedo a la IA está sobreinflado, y el ruido de las últimas semanas responde más a una campaña orquestada que a un salto real de riesgo.