Un tipo no duerme pensando cómo hace para pagar los sueldos del viernes. El otro acaba de transferirse 200 lucas verdes a la cuenta personal y se fue a cenar tranquilo.
Los dos facturaron un millón de dólares el mes pasado.
Mismo revenue. Mismo rubro. Misma cantidad de empleados. Uno está al borde del colapso, el otro tiene un negocio de verdad. La diferencia no está en lo que facturan. Está en lo que les queda.
Eso es el ecommerce hoy: un deporte donde todos miran el marcador equivocado.