Naomi Stevens lo contó en un grupo de LinkedIn y de ahí lo levantó Sam Sarsten. Un cliente suyo, empresa de tejados. Un colaborador de Google Maps subió a la ficha una imagen generada con IA con el nombre del negocio y un teléfono que no era el del negocio. Nada más. Nadie entró a la ficha, nadie cambió el dato de contacto. Solo agregaron una foto.
Y Google la puso arriba, destacada, casi como si fuera la imagen de portada. Ella lo dijo literal: "Lo que lo empeora es que Google la está mostrando de forma prominente en el perfil, así que casi parece una imagen de portada o una foto de perfil.".
Esa es la noticia. No es que alguien te cambie el teléfono en la ficha. Es que puede poner su teléfono al lado de tu marca, sin tocar tu ficha, y Google se lo muestra a tus clientes como si fuera tuya.