La palabra mágica es memoria unificada.
En una PC normal, la placa de video tiene su propia VRAM, y esa VRAM es un techo duro. Si un modelo no entra, no carga. Apple construye un solo bloque de memoria que la CPU y la GPU comparten, así que el Mac Mini puede correr modelos que una PC con VRAM separada no puede ni cargar.
Sumale tres cosas más: corre casi en silencio, consume 10 a 30 watts bajo carga (en vez de cientos), y es lo suficientemente chico para dejarlo encendido 24/7 como el servidor silencioso detrás de tus automatizaciones.
Esa combinación — no la potencia bruta — es por qué el Mac Mini se volvió la máquina default para AI local.