Escalé paredes en el colegio con un arnés prestado. Era un desastre: me colgaba, me trababa, y los instructores me miraban con pena. El arnés no era caro ni mágico — era un conjunto de correas que me conectaba a algo más grande. La diferencia entre caer y no caer no la hacía mi fuerza: la hacía el sistema de soporte que me rodeaba.
Hoy la IA vive el mismo momento. Hay una obsesión por los modelos (GPT, Claude, Gemini, los open weights) como si el valor estuviera adentro del modelo. Pero Earendil — los creadores de Pi, un harness minimalista open source — acaba de publicar la explicación más clara de por qué eso está mal: el modelo es commodity. El harness es el asset.