1. Loop de corrección
El problema. Corregir consume entre 8 y 15 horas por semana según la carga horaria y la cantidad de alumnos. La mayor parte de ese tiempo se va en repetir observaciones que aplican a varios trabajos a la vez. El feedback llega tarde, cuando el alumno ya pasó a otro tema.
El loop. Cargás la rúbrica con los criterios que usás siempre: claridad, argumentación, ortografía, uso de fuentes. El agente recibe los trabajos, compara cada uno contra la rúbrica, marca errores puntuales y genera un párrafo de devolución individual. No pone nota: eso lo decidís vos. El loop te entrega un resumen con los errores más comunes del curso y las devoluciones personalizadas.
El resultado. Corregir 38 trabajos pasa de cuatro horas a quince minutos de revisión. El feedback llega en 24 horas en vez de una semana. Y vos usás tu tiempo para lo que importa: decidir qué nota poner y pensar cómo ayudar a los que vienen flojos.
2. Loop de preparación de clases
El problema. Planificar una clase lleva entre una y tres horas: definir objetivos, buscar materiales, armar actividades, preparar ejercicios. Multiplicado por cuatro o cinco materias distintas, el domingo se te va entero.
El loop. Le indicás el tema, el nivel, la duración de la clase y el tipo de actividades que preferís. El agente busca fuentes actualizadas, arma un plan con objetivos, desarrollo y cierre, genera las actividades con consignas claras y te sugiere materiales complementarios. El loop corre en segundo plano y te entrega todo organizado en un documento.
El resultado. Lo que te llevaba tres horas ahora te lleva veinte minutos de ajuste fino. El agente no reemplaza tu criterio pedagógico: te da una base sólida sobre la que vos decidís qué entra, qué sale y cómo adaptarlo a tu grupo.
3. Loop de seguimiento de alumnos
El problema. Identificar a tiempo al alumno que se está quedando atrás es difícil cuando tenés más de cien estudiantes. Las señales existen (faltó a tres clases seguidas, no entregó los últimos dos trabajos, bajó el promedio) pero detectarlas manualmente requiere un nivel de atención que un docente con carga completa no puede sostener.
El loop. Conectás el agente a tu planilla de asistencia y notas (o a tu LMS si usás uno). El loop revisa los datos cada semana, aplica las reglas de alerta que definiste y te manda un aviso cuando detecta un alumno en riesgo. No toma decisiones: te dice "ojo con este" y te da los datos para que actúes.
El resultado. Detectás al alumno que se está perdiendo en la semana 3, no en la semana 12 cuando ya es tarde para recuperarlo. Las alertas tempranas te permiten intervenir con una conversación, trabajo extra o lo que corresponda.