Un loop de IA es un proceso automatizado que sigue cinco pasos. No hay magia: es un flujo que se corre solo.
Trigger. Algo lo dispara. Puede ser un horario (todos los lunes a las 7 AM), un evento (se canceló un turno) o un dato nuevo (llegaron resultados del laboratorio).
Ejecución. El agente actúa. Busca información, la cruza con reglas que vos definiste, escribe un resumen, manda un mensaje.
Verificación. Revisa si lo que hizo tiene sentido. Si falta algo, vuelve al paso anterior. Si está bien, sigue.
Memoria. Guarda qué pasó para no repetir errores. Si un mail rebotó, no lo manda de nuevo a esa dirección.
Stop rules. Reglas de freno. Si algo no cierra después de tres intentos, para y te avisa. No se vuelve loco en un loop infinito.
Aclaro algo central: estos loops son para administración. Para ordenar la práctica, no para diagnosticar ni sugerir tratamientos. La decisión clínica es tuya, siempre. Lo que automatizamos es el ruido alrededor de la consulta.
Un agente de IA es la pieza que ejecuta el loop. Podés pensarlo como un asistente sin horario, sin licencia por enfermedad y sin café. No reemplaza a nadie: hace lo que le decís que haga, cuando le decís que lo haga.