German explica el concepto con el mejor ejemplo que leí en meses.
Las frutillas que comés hace décadas que no saben a frutilla. Lo que te gusta de una frutilla de verdad es un perfil complejo de cientos de compuestos aromáticos que interactúan entre sí. Pero la industria alimenticia descubrió que podía aislar uno solo — el que más "huele a frutilla" —, sintetizarlo en un laboratorio, y ponerlo en yogures, caramelos, jugos y alfajores.
Ese compuesto sintético es más barato de producir. Es más intenso que la frutilla real. Y te hace olvidar cómo sabe una frutilla de verdad.
El problema no es que exista. El problema es que después de años de consumir frutilla sintética, cuando mordés una frutilla real, te parece insípida. Tu paladar se recalibró alrededor del hit concentrado. Lo real te aburre.
Esto es exactamente lo que está pasando con el contenido, con los productos, con las relaciones online. Todo está siendo frackeado.